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Actualidad astrológica · 17/08/2026 · Albert Boada

Escoge bien tu pareja. 

La pareja nos puede arruinar la vida

Escoge bien tu pareja. 

Escoge bien tu pareja. 

De ello depende en gran medida el éxito en la vida.

Muchas personas confunden el sexo con el amor y son cosas radicalmente distintas. Se puede querer mucho a una persona, animal o cosa y no por ello practicar sexo, y se puede practicar sexo y no por ello sentir amor hacia el otro.

Esto nos lleva irremediablemente a hacer una deducción lógica: el sexo y el amor son cosas distintas, no tienen por qué ir asociadas. Si se piensa un poco, nos podemos dar cuenta de que la diferencia en la relación de pareja con otro tipo de relaciones, como por ejemplo la amistad, los padres, hermanos y mascotas, radica en el sexo. Con la pareja se practica sexo; con los demás, al menos oficialmente, no.

Una pareja requiere de varios condicionantes que se tienen que entrelazar como si de una cadena de eslabones se tratase. Para tener éxito en la pareja, lo primero es la atracción sexual y su práctica con calidad; aquí intervienen Marte y Venus. El afecto y el enamoramiento aparecen cuando estamos en una nube de supuesto amor, donde lo haríamos todo por el otro con tal de poder estar juntos. (Muy tontos). Entonces estamos en modo lunar.

Ahora bien, el punto más complicado es el “proyecto vital”. ¿Qué hacemos con nuestras vidas? ¿Vamos a vivir juntos, montamos un negocio, creamos una familia, o simplemente nos vemos de vez en cuando? Aquí en este punto es donde empiezan los problemas, pues los proyectos vitales en los tiempos que corren son anárquicos, y a diferencia del enamoramiento o el sexo, que son gratis, aquí empieza a intervenir normalmente el dinero. Es un estado solar. Actualmente, no hay una norma ni un rol definido en la pareja, al menos en el mundo occidental, y lo que al principio se soportaba por el enamoramiento, ahora que se ha bajado a la tierra, parece un verdadero calvario. Es por eso que el amor verdadero requiere de poco ego. El amor incondicional florece con el tiempo, a base de experiencias, proyectos compartidos, alegrías y tristezas, pero siempre teniendo en cuenta al otro. Es muy importante no confundirse cuando se inicia un proyecto vital de larga duración y con grandes recursos. El ego es lo que impide que el amor incondicional florezca. Cuando una persona tiene mucho ego, es casi seguro que nos arruina la vida, pues para mejorar la vida de los demás y sobre todo de la pareja, se requiere amor verdadero.

El amor verdadero es ese que no tiene condición, como el de una madre hacia sus hijos. Esto cada vez es más difícil que se dé en la pareja, pues el amor de pareja es casi siempre condicional. Si se quita de la ecuación la atracción sexual, casi seguro que, si se ha generado riqueza en la relación, se termine en los juzgados. (Muy tontos también, y en ocasiones muy hijos de puta).

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